Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2011

Valientes

Desvelar lo que permanece oculto es una de las funciones del arte contemporáneo..

Sentimiento y creatividad se aunan en un bajo de las calles de Ruzafa. Tras el nombre de "Mujeres Positivas" se esconde la historia de MªJesús, Amparo, Rocío, Dori y muchas otras mujeres portadoras del Sida, que en el Día Mundial de su lucha se deciden a dejar caer ese velo que les ocultaba, impidiéndoles ver un futuro esperanzador, para mostrarse tal y como son, dando la cara sin temor, y sobre todo con mucha dignidad.
Declaran que la vida les sonríe, y ellas le devuelven encantadas esa sonrisa.
Una dualidad, dos personalidades bajo un mismo rostro, y un único sentimiento, salir adelante..





                                       (Fotografías realizadas por el autor: Exposición "Mujeres Positivas.
                                                  Descorramos ese (Es) tupido velo. Diciembre 2011)

Es grata nuestra sorpresa, cuando todavía con la historia de aquellas valientes mujeres rondando por nuestras cabezas, alcanzamos el final del pasillo para encontrarnos con un rincón dedicado a la creatividad. Gente por todos lados compartiendo su talento y haciéndonos partícipes de él. Nos miran, y nos invitan a contemplar sus obras. No esperan que nos gusten, ni que nos decidamos a comprarlas. Sólo con nuestra creciente curiosidad ya se sienten pagados.



                               (Fotografías realizadas por el autor: Exposición "Mujeres Positivas.
                                                  Descorramos ese (Es) tupido velo. Diciembre 2011)

Me repetiré una y otra vez en todo esto, y recordaré que hay que agradecer cada latido y participar de él.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Una mirada a través del tiempo


En 1984, en el campo de refugiados de Nasir Bagh, en la frontera con Pakistán, Steve McCurry toma el retrato de una joven afgana, huérfana en un pueblo bombardeado por los soviéticos.
El encuentro sólo dura un cuarto de hora, no le pide su nombre, apunta sólo la edad: doce años.
 
Pero la imagen, publicada en el "National Geographic" en junio de 1985, va a vivir su propia vida.
Reproducida decenas de veces en diversas revistas, esos ojos verdes van a volverse los de todos los niños de la guerra, en Afganistán o donde sea.
McCurry intentará encontrar a la niña, tras una búsqueda de dieciohco años, llena de rumores que la convierten en un símbolo: se dice que es modelo, profesora de inglés de la familia de Ben Laden y buscada por la CIA.
Se llama Sharbat Gula, tiene treinta años, tres niños y una existencia en medio de guerras sucesivas.


En el primer retrato vemos como la niña nos mira fijamente. Una mirada magnética, que transmite que la niña no confía. Que ha vivido suficiente a su corta edad para saber que no puede confiar en los hombres.
En el segundo retrato vemos como la niña ya mujer, ha envejecido muy rápidamente, que su mirada vívida a sus doce años ha sido cambiada por una mirada rodeada de cicatrices, producto de las guerras más crueles. Cuenta que su burka, el velo integral de las mujeres afganas, está presente en su vida, que la paz que los talibanes aportaron a este país sin ley y los bombardeos americanos la han entristecido.
En la misma composición, vemos como un país en guerra truncan la vida de las personas más jóvenes, que las guerras y la dominación son capaces de apagar incluso las miradas más vibrantes.

La primera vez que ví la imagen de Sharbat Gula con tan solo 12 años no pude evitar estremecerme. El poder que tiene esta mirada es arroyador. Como con una mirada se puede transmitir toda un vida, como con una mirada se puede ver reflejado el sufrimiento de un país y una religión.