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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Una mirada a través del tiempo


En 1984, en el campo de refugiados de Nasir Bagh, en la frontera con Pakistán, Steve McCurry toma el retrato de una joven afgana, huérfana en un pueblo bombardeado por los soviéticos.
El encuentro sólo dura un cuarto de hora, no le pide su nombre, apunta sólo la edad: doce años.
 
Pero la imagen, publicada en el "National Geographic" en junio de 1985, va a vivir su propia vida.
Reproducida decenas de veces en diversas revistas, esos ojos verdes van a volverse los de todos los niños de la guerra, en Afganistán o donde sea.
McCurry intentará encontrar a la niña, tras una búsqueda de dieciohco años, llena de rumores que la convierten en un símbolo: se dice que es modelo, profesora de inglés de la familia de Ben Laden y buscada por la CIA.
Se llama Sharbat Gula, tiene treinta años, tres niños y una existencia en medio de guerras sucesivas.


En el primer retrato vemos como la niña nos mira fijamente. Una mirada magnética, que transmite que la niña no confía. Que ha vivido suficiente a su corta edad para saber que no puede confiar en los hombres.
En el segundo retrato vemos como la niña ya mujer, ha envejecido muy rápidamente, que su mirada vívida a sus doce años ha sido cambiada por una mirada rodeada de cicatrices, producto de las guerras más crueles. Cuenta que su burka, el velo integral de las mujeres afganas, está presente en su vida, que la paz que los talibanes aportaron a este país sin ley y los bombardeos americanos la han entristecido.
En la misma composición, vemos como un país en guerra truncan la vida de las personas más jóvenes, que las guerras y la dominación son capaces de apagar incluso las miradas más vibrantes.

La primera vez que ví la imagen de Sharbat Gula con tan solo 12 años no pude evitar estremecerme. El poder que tiene esta mirada es arroyador. Como con una mirada se puede transmitir toda un vida, como con una mirada se puede ver reflejado el sufrimiento de un país y una religión.

sábado, 26 de noviembre de 2011

The Hunger Games


Parece que hoy estoy inspirada (seguro que es el frío) así que voy a aprovecharlo.
Voy a hablaros de mi nueva adquisición: Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins. Se trata del último libro que me he leído y del que me he enterado que van a hacer una película. Pero tranquilos! No voy a hablaros del rollo crepusculero que pueden sacarle, si no de la esencia del libro, por lo que merece la pena leerlo.

Katniss Everdeen vive en el Distrito 12 junto con su madre y su hermana pequeña. Al igual que el 12, existen ostros 11 Distritos más. Todos ellos bajo el poder del Capitolio. Cada Distrito cosecha o produce un producto distinto, en el caso del Distrito 12 se trata de la agricultura. Sin embargo, la mayoría de Distritos son pobres y deben recurrir a la caza prohibida o al intercambio de alimentos (aunque estén prohibidos y penados con la muerte, es su única forma de sobrevivir). No poseen electricidad, solo la que les facilita el capitolio, escasa y mayormente dedicada a la retransmisión de Los Juegos del Hambre.
Con el tiempo, la gente de los distritos se sublevó, pero no contaban con las medidas necesarias para hacer frente al Capitolio y no obtuvieron éxito. Éste, como medida para prevenir sublevaciones futuras creo Los Juegos del Hambre, en un intento de demostrar su poder.
Los Juegos del Hambre consisten en la elección obligada de dos tributos, un chico y una chica de entre 12-18 años, de cada Distrito. La elección se realiza mediante un sorteo anual. Sin embargo este sorteo no es equitativo: los niños de 12 años metían una tesela en el sorteo, los de 13 dos... de modo que cuanto mayor sea la edad, mayores son las posibilidades de que les toque el sorteo. Además, a los Distritos se les daba la opción de 'comprar' comida básica para alimentarse a cambio de meter una tesela más con su nombre en el sorteo, aumentando así sus posibilidades de salir elegidos. Esta opción era utilizada por los Distritos pobres, como una medida de escape cuando su supervivencia dependía de ello. Por otro lado, los Distritos ricos consideraban un honor participar en dichos juegos, llegando a entrenar a sus tributos para que ganar.
Y os preguntaréis donde está la mayor crueldad de estos juegos: en el contenido de Los Juegos del Hambre.
Los juegos consistían en dejar a los tributos en un estadio preparado con una serie de condiciones naturales y artificiales manejadas por el Capitolio. Los tributos debían matarse entre ellos y mantener a la audiencia atenta hasta que solo quedara vivo uno de ellos, que regresaría a casa entre las mayores fortunas. Los tributos no cuentan con nada dentro, solo con el patrocinio de la gente del exterior, a la que se les permite comprar lo que necesiten en un determinado momento (con el paso de los juegos los precios aumentan).
Pues bien, Los Juegos del hambre empiezan cuando la hermana pequeña de nuestra protagonista del Distrito 12 Katniss Everdeen, de 12 años de edad y con una tesela en el sorteo es escogida para participar en los Juegos...Sin embargo, su Katniss no dejará que su hermana quede a merced del Capitolio y ocupará su lugar.

La maestría con la que está tratada la esencia del libro, esa total sumisión de un pueblo entero a la dictadura del Capitolio, que no puede si no ver como sus jóvenes hijos son enviados a morir. Como los fuertes y los ricos temen un mundo en el que no tengan todo controlado, un mundo en el que se permitan las sublevaciones, los cambios de poder y la libertad.

No os digo más, tenéis que leerlo!

Solo puedo deciros que a mí me ha encantado, hacía mucho tiempo que no me enganchaba tanto una historia. Así que espero que os hayan entrado ganas de leerlo... yo ya voy el por segundo de la trilogía!